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ORW0010 Stephen Hawking y La Walkyria

ORW0010

Además de físico teórico, Stephen Hawking es un fan de Wagner.

La leyenda contada por la prensa sensacionalista y las biografías populares nos han hecho creer que Hawking pasó los meses posteriores a la noticia de su enfermedad hundido en una profunda depresión, bebiendo y escuchando a Wagner.

Según sus propias declaraciones, esta información es un tanto exagerada. SIn embargo, parece ser que es cierto que es un fan de Wagner.

Como explicó en una entrevista radiofónica:

La física está muy bien pero resulta del todo fría. No hubiera podido vivir sólo de eso. Como todo el mundo, necesito cariño, amor y
afecto. También en esto he tenido suerte, mas que muchas personas con discapacidades a la hora de conseguir con creces amor y afecto.
Además, la música posee una gran importancia para mí.
[...]

[La presentadora comenta casualmente que parece como si la sentencia de muerte que significó decirle que sólo le quedaban unos dos años de vida le hubiera empujado a esforzarse por vivir.]

Su primer efecto fue deprimirme. Creí empeorar con gran rapidez. No parecía tener sentido alguno hacer nada o preparar mi doctorado, porque no sabia
si dispondría de tiempo suficiente para concluir el curso. Pero luego la cosas
empezaron a mejorar. Mi enfermedad cobro un desarrollo mas lento y comencé a
hacer progresos en mi trabajo, sobre todo en la tarea de mostrar que el universo
tuvo que empezar en un Big Bang.


[La presentadora añade que Stephen Hawking llegó incluso a decir en una entrevista que se consideraba más feliz que antes de caer enfermo.]

Soy desde luego más feliz ahora. Antes de contraer la enfermedad de as neuronas motrices, me sentía aburrido de la vida. Pero la perspectiva de una muerte temprana me empujó a comprender que vale la pena vivir. Es tanto lo que uno puede hacer, tanto de lo que cualquiera es capaz. Tengo la auténtica sensación de haber realizado, pese a mi condición, una contribución modesta pero significativa al conocimiento humano.

Claro esta que he sido muy afortunado, pero todo el mundo puede conseguir algo si se esfuerza lo suficiente.
[...]

El placer que me otorga la física cuando las cosas van bien es muy superior al de la música. Pero eso solo ocurre muy pocas veces en una carrera profesional, mientras que uno puede poner un disco cuando se me antoje.[...]

[Hawking comienza a hablar sobre sus discos favoritos, los que se llevaría a una isla desierta]

La Walkyria, primer acto. Otro de los primeros discos de larga duración [que tuve], con Melchior y Lehmann. Grabado antes de la
guerra en 78 revoluciones y reproducido como LP al comienzo de los sesenta. Después de que me diagnosticaran en 1963 la esclerosis lateral amiotrófica, me volqué en Wagner, porque sintonizaba con su talante tenebroso y apocalíptico.
[...]

La tetralogía del Anillo constituye la obra fundamental de Wagner.

En 1964, fui a Bayreuth, Alemania, con mi hermana Philippa. Por entonces, no conocía bien el Anillo y La Walkyria, segunda ópera del
ciclo, me causó una profunda impresión.
Era una producción de Wolfgang Wagner y el escenario aparecía casi en tinieblas.
Se trata de la historia de dos gemelos, Siegmund y Sieglinde, a los que separaron en la niñez. Vuelven a encontrarse cuando Siegmund se
refugia en casa de su enemigo, Hunding, esposo de Sieglinde.

El fragmento que he elegido corresponde al momento en que Sieglinde describe como se vio obligada a casarse con Hunding. En plena celebración irrumpe en la estancia un anciano.

La orquesta interpreta el motivo del Valhalla, uno de los mejores del Anillo, porque se trata
de Wotan, señor de los dioses y padre de Siegmund y de Sieglinde.

Hunde su espada en el tronco de un árbol. La espada esta destinada a Siegmund. Al final del acto, Siegmund la arranca y los dos huyen al
bosque.


N.B. Estos fragmentos de entrevista con Stephen Hawking, radiada el día de Navidad de 1992, en el programa de la BBC Discos de la Isla
Desierta está contenida en la recopilación: Agujeros Negros y Pequeños Universos y Otros Ensayos de Stephen Hawking.

Texto del fragmento: (no incluido en la recopilación)

Der Männer Sippe saß hier im Saal,
von Hunding zur Hochzeit geladen:
er freite ein Weib,
das ungefragt Schächer ihm schenkten zur Frau.
Traurig saß ich, während sie tranken;
ein Fremder trat da herein:
ein Greis in blauem Gewand;
tief hing ihm der Hut,
der deckt' ihm der Augen eines;
doch des andren Strahl, Angst schuf es allen,
traf die Männer sein mächtiges Dräu'n:
mir allein weckte das Auge
süß sehnenden Harm,
Tränen und Trost zugleich.
Auf mich blickt' er und blitzte auf jene,
als ein Schwert in Händen er schwang;
das stieß er nun in der Esche Stamm,
bis zum Heft haftet' es drin:
dem sollte der Stahl geziemen,
der aus dem Stamm es zög'.
Der Männer alle, so kühn sie sich mühten,
die Wehr sich keiner gewann;
Gäste kamen und Gäste gingen,
die stärksten zogen am Stahl -
keinen Zoll entwich er dem Stamm:
dort haftet schweigend das Schwert. -
Da wußt' ich, wer der war,
der mich Gramvolle gegrüßt; ich weiß auch,
wem allein im Stamm das Schwert er bestimmt.


Traducción según Wagnermanía
:

Los hombres de la familia de Hunding
se sentaron en esta habitación
como invitados a su boda:
Hunding se casaba con una mujer
a la cual, sin ser preguntada,
los ladrones convirtieron en su esposa.
Tristemente permanecí sentada
mientras ellos bebían.
Un forastero, un anciano que llevaba una capa gris,
entró en la habitación.
Se había bajado el sombrero
para que le tapara un ojo,
pero el brillo del otro
espantó a todos los demás
cuando vieron la autoridad
y la severidad que emanaban de él.
Sólo a mí
su ojo demostró una
dulce y ansiosa tristeza,
y al mismo tiempo, lágrimas y consuelo.
A mí me miró y a ellos
les lanzó una mirada furiosa
mientras en su mano
resplandecía una espada
que hincó en el tronco del árbol,
e hincada hasta el puño ahí permaneció.
La hoja de la espada pertenecerá a cualquiera
que la arranque del árbol.
Todos los hombres,
aunque lo intentaron con valentía,
no consiguieron hacerse con la espada.
Los visitantes llegaron
y se fueron.
El más fuerte tiró del puño,
pero no consiguió sacarla del árbol ni una pulgada.
La espada permanece ahí en silencio.
Entonces supe quién era
el que me saludó en medio de mi dolor,
y ahora también sé
para quién clavó


A esta truculenta historia contada serenamente por Sieglinde con una instrumentación intimista y minimalista sigue (bastante lejos del tópico de inducir a querer invadir Polonia), una de las declaraciones de amor más apasionadas de la historia de la Ópera... No obstante, éste idilio dura bien poco... (No se lo pierdan y escuchen...)

2004-04-24 / 01:00



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